
Tarragona es seguramente una de las ciudades más monumentales de todo el Mediterráneo y la que más historia posee de entre las ciudades catalanas. Los monumentos más conocidos son sin duda los que tienen que ver con el asentamiento romano, pero hay varias cosas más que ver en sus calles.
Es el caso, por ejemplo, de la Catedral de Santa María, situada aproximadamente en el mismo lugar en el que se encontraba el anterior templo romano. El Foro Provincial, sede de la administración pública de la provincia tarragonina del siglo I se estructuraba en dos plazas a diferentes alturas. En el plano superior se encontraba el recinto del culto, envuelto de un pórtico del cual aún podemos observar restos en el claustro de la Catedral. En posición axial se levantaba un aula, al que se la ha identificado como la cela de un grandioso templo de culto al emperador romano.
Lo que es el templo de la Catedral se comenzó a levantar en el siglo XII con el estilo propio de la época, el románico, pero acabará influenciado por estilos futuros y acabará siendo una construcción también gótica. Se consagrará en el año 1331, pero quedó inacabada por la Peste Negra.
Su fachada, con un gran portal y rosetón es una de las imágenes más conocidas de la ciudad. Si nos interesa el Museo Diocesano, podemos entrar por el claustro, desde donde también accederemos si queremos ver el retablo de Santa Tecla. La escultura del claustro es sin duda uno de los conjuntos más impresionantes de la plástica románica catalana y se fecha a finales del siglo XII o a principios del XIII.
En cuanto al Museo Diocesano, podemos observar las colecciones de arte religioso medieval y moderna procedentes de la ciudad y de la diócesis.
Pero no sólo la Catedral es interesante si nos gusta la historia del cristianismo. Podemos visitar el conjunto paleocristiano del Francolí. En las excavaciones de los terrenos del Parque Central se encontró hace unos años parte de una villa suburbana del siglo IV, incluido un mosaico y parte de las termas, aunque lo más interesante fueron los restos de una basílica paleocristiana del siglo V, con un ábside cuadrado, tres naves y diversa ornamentación. También se encontraron más de 160 tumbas asociadas a la basílica, por lo que se piensa que aquí se enterró algún santo o mártir popular de la época.
Foto Vía: Jordi Pasto