
Para los amantes de las rutas senderistas hoy les traemos un recorrido llamado la ruta de la Sal de la Vida. Esta ruta lleva al ciclista desde la población costera de Sant Feliu de Guixols hasta la Vall de Núria.
Actualmente el turismo que sale en busca de las rutas senderistas va en aumento. Disfrutar de la naturaleza, haciendo deporte y gozando de la zona. Es una forma diferente de visitar los lugares, pero que cada vez gana mas adeptos. Por ello hoy les traemos esta interesante ruta.
La Sal de la Vida nos permite llevarnos un trocito del Mediterráneo, ya que empieza en Sant Feliu de Guixols, una pequeña localidad costera. Este recorrido de vías verdes, caminos y zonas de paso de antiguos trenes, es ahora una ruta realmente bella. De la localidad costera debemos llegar a la ciudad de Gerona, donde nos espera una localidad especial llena de cultura e historia.
Seguimos avanzando y nos dirigimos hasta Sant Feliu de Pallerols, pasando por Amer y Angles. La siguiente parada nos lleva hasta Olot y de allí, cada vez mas cerca del Pirineo, llegamos Sant Joan de les Abadesses, desde la que seguimos hasta Ogassa y por fin a la previa de Ribes de Freser. Esta es la última localidad a la que llegamos antes de dirigirnos al Santuario de Núria, situado a dos mil metros de altitud.
Como ven este recorrido de mas de ciento cincuenta kilómetros se divide en etapas, tramos que adaptaremos en relación a nuestra disposición de tiempo. Cabe destacar que la belleza del paisaje se merece nuestra mejor atención, sobretodo por sus contrastes, ya que saliendo del mar llegamos a la montaña.
Costa Brava y Pirineo se ven unidos por la ruta de la Sal de la Vida. Y es que solo el nombre ya transmite algo especial, ese algo que la convierte en atractiva. La tradición cuenta que tiene un contenido espiritual, una forma de peregrinaje diferente,. Eso depende de cada cual, del sentido que uno le quiera dar. Lo que sí es ineludible es la belleza de los paisajes que dan paz al alma.
Si deciden realizar la ruta de la Sal de la Vida, no olviden coger un poquito de agua de mar en la población de inicio, Sant Feliu de Guixols y verterla en algún punto de la Vall de Núria, como símbolo del regreso de la naturaleza a su esencia, el agua.
Foto vía: viajarenfamilia