
Con la irrupción del verano, las localidades costeras se erigen como uno de los destinos vacacionales más demandados. Sin embargo, muchas poblaciones del frente marítimo catalán también cuentan con un interesante patrimonio cultural y monumental, que constituye el complemento perfecto para los momentos de relax junto al Mediterráneo.
Un buen ejemplo se encuentra en Calafell, un pequeño municipio perteneciente a la comarca del Baix Penedès (Tarragona), y al que se puede llegar en tren desde Barcelona, o bien en coche si habéis reservado vuestros vuelos Reus, a solo 45 kilómetros de Calafell.
Situado en las últimas estribaciones de la sierra Litoral, este accidentado municipio se ha consolidado como un polo de atracción turística de primer orden. Esta circunstancia es especialmente visible en el barrio de Platja de Calafell, sito a tan sólo 1,5 km del casco histórico de población.
En cualquier caso, el abanico de atractivos que despliega esta localidad va más allá de sus hermosas playas de arena fina (que totalizan una extensión de 5 km).
De hecho, ésta brinda edificios tan notables como su imponente castillo, originario de la primera mitad del siglo XI y emplazado en lo alto de un montículo, al que se accede a través de empinadas callejuelas. Aunque fue seriamente dañado por las tropas de Felipe IV en el ecuador del siglo XVII, coincidiendo con la guerra dels Segadors, desde su cima se puede disfrutar de magníficas vistas. Asimismo, este recinto fortificado también alberga la iglesia de la Santa Creu de Calafell, del siglo XI y de factura románica.
En cualquier caso, el castillo comparte protagonismo desde los años noventa del siglo pasado con la magníficia ciudadela ibérica (en la foto).
Habitado hasta el siglo I a.C., este complejo ha sido minuciosamente restaurado. Tras permanecer cerrado al público en los últimos tiempos a causa de diversos trabajos de consolidación y mejora, el recinto ha vuelto a abrir sus puertas recientemente. Pasear entre sus calles implica realizar un sugerente viaje en el tiempo, descubriendo viviendas de época, talleres, edificios de culto y estructuras defensivas que fueron construidas hace más de dos milenios.
Foto vía: Ciutadella Ibèrica